miércoles, 17 de enero de 2018

100 años de la muerte de las zarinas

El aniversario de la Revolución rusa ha animado a autores y editoriales a adentrarse en una época que,desde la barrera, resulta fascinante

“Las hemanas Romanov” de Helen Rappaport es una de las propuestas que tratan de los personajes protagonistas de esos tiempos convulsos pero, en este caso, su papel en los eventos fue simplemente trágico.

Los lectores que abran este libro intentado comprender la Revolución rusa, pueden tranquilamente cerrarlo porque no encontrarán ninguna respuesta. Como promete el título, trata de saber cómo fue la vida cotidiana de las hijas del último Zar de Rusia y es, precisamente, lo que cuenta sobre los padres lo que más interrogantes plantean.

¿Cómo es posible que el Zar Nicolás con una educación tan europea cada vez que entraba en Rusia se convirtiera en un señor feudal casposo?

¿Qué tipo de abducción sufrió la Zarina Alexandra para dejar el sobrio luteranismo al cual se sentía muy vinculada desde la infancia y subirse fanáticamente al carro de la liturgia ortodoxa rusa más integralista?

¿Cómo es posible que el Zar no lo viera venir?

La obra no salva al Zar que en todo momento parece un excelente esposo y padre de familia pero un jefe de estado nefasto.

Hoy en día un magnicidio nos parece algo impensable, cosa que pueden pasar en Libia o en Irak, en esos países remotos y orientales, pero a principios del siglo pasado los atentados, con mejor o peor fortuna, no es que estuviesen al orden del día pero poco le faltaba. Solo en España desde 1870 hasta 1921 contabilizo veinte atentados, algunos mortales como el de Prim, Canovas del Castillo, Canalejas y Dato. El rey (por breve tiempo pero rey al fin y al cabo, Amadeo I tuvo tiempo de tener su atentado. Alfonso XII tuvo dos atentados y su hijo Alfonso XIII otros dos.

El Zar Nicolás tenía que saber que la vida de las cabezas reinantes no eran tan sagradas.
Ya habían asesinado a su padre, a Umberto I en Italia, a la emperatriz Sissi de Austria, a Francisco Fernando de Austria. Habían tendido atentados hasta la reina Victoria de Inglaterra. Incluso el presidente de Estados Unidos William McKinley murió en un atentado. Por eso parece tan raro que el Zar no pensase lo primero en poner los pies en polvorosa cuando la cosa se puso fea.


Es verdad como dice Rappaport que Rusia es un país enorme y que salir no es fácil sobre todo teniendo en cuanta que en esos momentos salir por la frontera europea con la Primera Guerra Mundial en auge era imposible, Pero también es verdad que el Zar abdicó en un vagón de tren y tanto le habría valido salir de Rusia tras la firma aún dejando a su familia abandonada. 
No habría sido tan fácil matar a cuatro niñas a una zariana zumbada y a un niño hemofílico. Incluso para los feroces bolcheviques.

Nicolás tendría sus razones. Las que se desprenden del libro son fundamentalmente estupidez y no entender nada, absolutamente nada del mundo que rodeaba.

Las hermanas Romanov viven ajenas a todo, no tiene ni idea de lo que significa vivir en la Rusia de los Zares para alguien que no es de la familia real. De hecho, la impresión que tengo, es que toda la familia amaba muchísimo a Rusia. No a la Rusia de verdad, amaban a una Rusia de postal, folclórica que amaba y veneraba a la familia del zar como si fuese parte de un mundo mágico y divino. Cualquier cosa, que no reafirmase esa idea que ellos tenían de la realidad era desterrada de su círculo familiar.

“Las hemanas Romanov” describen el mundo claustrofóbico en el que vivía la familia. La enfermedad del heredero parece más una excusa para dar la espalda a amigos y enemigos y vivir con los privilegios de los zares en un modo sobrio burgués un tanto esquizofrénico y bipolar.

Merece la pena la lectura, se echan de menos los cotilleos sustanciosos sobre la relación íntima de los zares que señala en su mastodóntica obra “Los Romanov” de Simon Sebag Montefiore. Por ejemplo, comenta que en sus cartas los zares tenían nombre cariñosos para sus zonas íntimas, que el zar tuvo una amante varios años antes de casarse y que la zarina se ponía hasta arriba de tranquilizantes.

Una visión mucho menos mojigata que la que presenta Rappaport con la ventaja de contar con una concienzuda contextualización histórica además de ser bastante más detallista con la ejecución de la familia imperial.
Quizás sea un tanto morboso querer saber con el mayor lujo de detalles cómo fue asesinada la familia, entra dentro del espíritu humano y no deja de ser de interés histórico, por lo que el pudor de la Rappaport me parece que está demás. 

viernes, 10 de noviembre de 2017

En las entrañas de Nápoles

La ciudad de Nápoles está  construida, desde la época de los griegos sobre un laberinto de túneles y pozos, como si estuviese implantada sobre un queso gruyer.
Parece un poco inconsciente si se considera la proximidad del Vesubio, volcán que hoy está activo y la actividad sísmica en toda la península. (Pompeya está a pocos kilómetros)
¿Por qué lo han hecho así?  Para extraer el material de construcción imprescindible para edificar sus magníficos palacios. Imaginemos que para levantar una casa hacen falta 100 bloques. Los napolitanos escavaron un pozo de unos 7 metros de profundidad y desde allí fueron extrayendo el material necesario al tiempo que creaba un "vacío" que se transformaba en una cisterna para almacenar agua.
Con los siglos además de estas cisternas y pozos se fueron comunicando entre sí con un entramado de túneles que permitían el paso del agua abasteciendo la ciudad, pero en el caso en el que el pozo estuviese seco o el suministro de agua no fuese necesario este espacio se utilizaba de vertedero o de alcantarillado.

Del mantenimiento de este sistema se ocupaba un personaje que forma parte de las mejores leyendas napolitanas: El Moniacello.
Según se cuenta . En la segunda mitad del siglo XIII, bajo el dominio de Alfonso De Aragón, una mujer llamada Caterinella - de familia acomodada - se enamoró locamente de un tal Stefano, un pobre peón.

Los padres de ella, debido a la gran diferencia social, se opusieron a este amor y a los dos fueron obligados "a fugas de amor nocturno". Durante uno de estos encuentros clandestinos, el padre de Caterinella les pilló y mató a Stefano Ella torturada por el dolor, se recluyó en un convento. Pero ya estaba embarazada. De este trágico amor nació un niño pequeño y cabezón que por constitución resultaba ideal para ocuparse de la limpieza de los pozos, De ahí el nombre moniacello (monaca = monja) .

Este personaje que iba vestido con una especie de hábito de monje marrón y rojo tenia libre acceso a todas las casas a través de los túneles y unas veces era maligno y sustraía objetos y otras veces era benévolo y dejaba regalos. En el segundo caso, la pícara tradición napolitana cuenta que sucedía, sobre todo, en casas con hermosas padronas a las que se les recompensaba su "amistad con el Moniacello".

Durante la Segunda Guerra Mundial, las cisternas sirvieron para refugio de los ciudadanos durante los bombardeos y de almacén de estraperlo. Se cuenta que durante uno de los desembarcos americanos en las costas napolitanas, alguien y de alguna manera increíble, fue capaz de sustraer a las tropas 200 burros que todavía no habían desembarcado y de hacerlos desaparecer en la nada, en absoluto silencio. 

Me imagino como se le quedó la cara al general americano. 
Actualmente, estos entramados están abiertos al público y si no tienes claustrofobia es una visita muy recomendable.

Hay varias posibilidades de hacer este recorrido. Una de ellas tiene el ingreso cerca de Piazza Plebiscito pero la más interesante está en junto a la basílica de San Paolo Maggiore en Piazza San Gaetano 68  Se distingue por unas banderas blancas y azules y es la única oficial. 

La excursión incluye además de el recorrido por los túneles y cisternas, una visita a lo que queda del teatro greco - romano que, por cierto, es dónde debutó el emperador Nerón como cantante (en realidad está construida una casa de tomo y lomo encima por lo que casi no se aprecia)  y un "bajo" napolitano que es una vivienda típica del centro histórico.

Horario 
10:00 - 11.00 -12.00-13.00 - 14.00- 15.00- 16.00- 17.00 y 18.00
Los jueves a las 21.00 siempre que se alcance el número mínimo de 10 personas. El precio es de 8 euros.



martes, 12 de septiembre de 2017

¿Quién es esta señora?

O mejor dicho, señorita.
Esta vez os propongo que me ayudéis a resolver este enigma.
¿Quién es la señorita de la imagen?
Todo ha comenzado con una excursión a Arévalo, con la excusa de visitar mercadillo de antigüedades y allí me encontré este daguerrotipo.
Según Wikipedia: "Los daguerrotipos se distinguen de otros procedimientos porque la imagen se forma sobre una superficie de plata pulida como un espejo. Para economizar, normalmente las placas eran de cobre plateado, pues sólo era necesario disponer de una cara plateada"
La imagen que compré en el mercadillo es exactamente eso una lamina plateada por un lado que refleja una imagen.
Primera pista: ¿en qué año se hizo la foto? Otro vistazo a Wikipedia: "En España se realizaron daguerrotipos entre 1839 y 1860 como máximo, mientras que en otros países como Estados Unidos se estuvo empleando durante un mayor período de tiempo."
Así que la señorita decidió hacerse esta foto entre 1839 y 1860
Segunda pista: la moda de esa época

La señorita lleva un peinado que estaba de moda en 1840 como aparece en el retrato de Mary Shelley o el daguerrotipo de George Sand pero que en 1860 ya estaba más pasado que el cha-cha-cha ya que, por la época de la guerra civil americana (1861-1864),se llevaba los tirabuzones y el pelo más voluminoso.
Otra cosa que se me ha ocurrido mirar es el vestido y por la forma de la manga parece ser que en 1850 las mangas se llevaban más abullonadas, así que podríamos pensar que la imagen se tomó entre 1839 y 1850.
Tercera pista: Estado civil
En la imagen se ven bien las manos y en ninguna parece tener anillos así que se puede pensar que no estaba ni prometida ni casada en el momento que se realizo la imagen. 
Cuarta pista: la clase social
Seguramente se trata de una mujer que pertenecía a una clase social muy elevada ya que estas imágenes eran muy caras. No todo el mundo podía hacerse un daguerrotipo. Dudo que tuviesen muchas ocasiones en el entorno rural y por los vestidos y las manos tampoco parece una que fuera a lavar la ropa al pilón como se hacía en esa época.
Como toda mujer en cualquier época, creo que ella se puso sus mejores galas, las más modernas, para hacerse la foto. 


Quinta pista: el nivel cultural 
Daguerrotipo de George Sand
Su ropa también delata un cierto estilo intelectual, con camisa blanca y corbata es un look que aparece a menudo en personajes como Byron o Sand.
¿Puede ser una escritora o poeta? 
No he sido capaz de encontrar a nadie que se le pareciese entre retratos de las pocas mujeres intelectuales de la época. 
Sexta pista: la personalidad.
Una de las cosas que delatan la personalidad de las personas es el gusto con el que escogen los objetos. La mayoría de los marcos de daguerrotipos que he visto en internet son bastante más clásicos, son estuches de piel tipo libro, como para llevar de viaje. 
Éste, sin embargo, tiene una pequeña anilla en la parte posterior, como para colgarlo de la pared y, además, el dibujo dorado y ese fondo que imita el camei, pasta de tortuga, le da un toque claramente oriental.
¿Era una indiana? Parece más vasca que castellana, pero la imagen la encontré en la provincia de Ávila. Esto puede querer decir algo o nada porque sé que los objetos viajan de formas insospechadas.
¿Tenía un espíritu aventurero?
No sé si llegaré a saberlo alguna vez.
No era una señorita muy guapa y además tiene una expresión dolorida y unas buenas ojeras. Tal vez su salud no era muy buena y nunca llego a una edad que le consintiese hacer grandes o pequeñas cosas.
Yo lo dejo aquí y acepto todas vuestras sugerencias.




Amistad con un cuervo

domingo, 19 de febrero de 2017

Roma en resumen

Galería Borghese
Visitar Roma puede ser como sacarse un Máster en hacer colas. Hay que llegar pronto a todas partes y aún así es fácil estar una hora o más haciendo cola antes de conseguir entrar. Pero hay sitios como la Galería Borghese que al tener un número clausus de visitantes y ser obligatoria la reserva, uno ya sabe a qué hora va entrar y cuándo va ha salir.
La visita a este impresionante museo requiere de un mínimo de dos horas y, si bien siempre hay gente, no hay aglomeraciones.
La galería está en el corazón del parque de Villa Borghese. Se puede entrar por varias partes pero las más frecuentadas son, la que empieza en Piazza del Popolo, o la que cogiendo un ascensor en Piazza de Spagna te deja muy cerca de la Galería.
La estructura alberga, en una primera planta un buen número de grandes obras escultóricas entre las que destacan las de Bernini: el David, el Rapto de Proserpina, Apolo y Dafne, Eneas, Anquisese y Ascanio y la cabra Amaltea.
Bernini es el gran escultor del barroco italiano y sus obras se encuentran prácticamente por toda Roma. Por la calle las podemos ver en la Fuente de los Cuatro Ríos, en la Fuente del Tritón, en la base del obelisco de la Piazza Spagna, en la menos conocida Fuente de las abejas.
Como no podía ser de otra manera, el escultor también tiene obra en varias iglesias romanas como el Éxtasis de la beata Ludovica Albertoni en San Francesco de Ripa. El Éxtasis de Santa Teresa en Santa María de la Victoria y naturalmente el diseño de la Basilia de San Pedro.
Pero las más interesantes se encuentran en Galería Borghese.

La colección más bella del mundo

Así fue definido este conjunto de obras maestras y no le falta razón ya que el cardenal Scipione Borghese inició la construcción del edificio y la adquisición de obras prácticamente al mismo tiempo con la intención, precisamente de poseer las mejores obras artísticas del momento.
¿Qué quiere decir esto? Quiere decir que el cardenal que tenía, indiscutiblemente muy buen gusto, encargó obra a los mejores artístas de su época, como Bernini, pero que también decoraba las salas del palacio con lo mejor. Mármol de excelente calidad, frescos realizados por los mejores artesanos crean una decoración exquisita
y de super lujo que no tiene paragón. Era un hombre con un paladar ecléctico. 
El cardenal no se limitó a las esculturas, estucos, pavimentos de mármol con maravillosos motivos geométricos, también invirtió en pintura adquiriendo obras de los mejores artistas como Caravaggio, Tiziano y Rafael o Lucas Granach.
Lo curioso es que los temas más recurrentes no son de carácter religioso, como sería de esperar de un principe de la Iglesia sino que, la impresión que se tiene visitando la Galería, se acerca más a la que se tiene visitando un palacio de un principe con un decidido gusto por el desnudo de ambos sexos.
Scipione Boghese, que era sobrino de un Papa, empezó a coleccionar y construir en 1610 hasta su muerte en 1633. Lo bueno es
que su familia heredó, además de las obras y los
palacios, el gusto por el mecenazgo. Por ejemplo Camilo Borghese, el sufrido marido de Paolina Bonaparte, hermana de Napoleón, contrató al escultor Canova para que realizara una escultura de su mujer.
Lo que no sabía el buen hombre es que la escultura iba a ser tan explicita. Paolina como Venus Vencedora era un poco "demasiado" para este príncipe romano que nunca quiso exponer la obra a las miradas de los visitantes. 

La pareja, evidentemente, terminó separándose pero a nosotros nos queda una obra del neoclasicismo capaz de quitar el aliento. 
La familia Borghese no está estinguida ni mucho menos y ha dado que hablar en la historia reciente italiana. El caso más llamativo fue el de Juno Valerio Borghese que fundó una organización ultra fascista y que en 1970 se exilió en España después de haber sido acusado de organizar un golpe de estado.
Actualmente, los miembros de esta familia siguen perteneciendo a la élite romana y se frecuentan con lo "mejorcito de la sociedad", parece que incluso eran muy amigos del anterior Papa Ratzinger.
La Galería Borghese fue vendida por la familia al Estado italiano ya que mantener en correctas condiciones semejante patrimonio requiere una ingente cantidad de dinero. 
El Gobierno italiano pagó 3,6 millones de liras italianas en 1902.

Horarios

Se entra cada dos horas a partir de las 9 de la mañana hasta las nueve de la noche.
Los lunes está cerrado y también el 25 de diciembre y el 1 de enero.
Hay que dejar bolsos y mochilas en el guardarropa.
No se puede comer ni bebe (como resulta obvio vista la importancia de la obras) 
La entrada cuesta 15€
Para llegar se pueden coger los autobuses nº 5, 19, 52, 53, 63, 86, 92, 116, 204, 217, 360, 490, 491, 495, 910, 926. o coger el metro Línea A, bajar en la parada de Piazza Spagna y seguir las indicaciones para Villa Borghese - Via Veneto.


lunes, 13 de febrero de 2017

Napoles en museo

El Museo Nacional de Nápoles no es un museo moderno de esos que te hacen recorridos "didácticos" y que te quieren explicar la importancia de dos piezas importantísimas que tienen expuestas y que en algunos casos son copias.
El de Nápoles es un museo clásico con un montón de piezas espectaculares que hablan por sí mismas.

En un primer recorido se encuentra gran parte de la colección Farnesio de escultura.
Esta colección estaba en varios palacios que tenían los Farnesio en Roma y, originalmente, era propiedad del Papa Farnesio, Pablo III. Algunas cosas las compró y otras las requisó de colecciones más pequeñas, (que es un modo de decir que se las robó a alguien que no se pudo defender).Algunas las cogieron de las termas de Caracalla.

En Italia se dice que "lo que no hicieron los bárbaros, lo hicieron los Barberini" para explicar el inmenso expolio de obras de arte y el desmantelamiento del mármol que cubría los más importantes monumentos de época romana de Roma. Pero está claro que no fueron los únicos.

Tras la muerte del Papa, la colección fue pasando a sus familiares hasta que se extinguió la rama familiar directa y llegó a las manos de Isabel Farnesio, madre de nuestro Carlos III, que era también rey de Nápoles. La colección no vino a España cuando le coronaron rey de los españoles sino que continuó en Nápoles donde ya tenía un espacio propio.

El recorrido de Carlos III



El museo aloja varias salas de la época de este rey, pero la más interesante es la de la Meridiana. 
A finales del 1700, todos iban locos por la ilustración y por el desarrollo de las ciencias de ahí que se instalara, en una de las salas una impresionante meridiana solar de 27 metros de largo. Ésta, guiada por un rayo de luz que entra por una ventana, va indicando la constelación del zodiaco en la que nos encontramos durante todos los días del año.

Los restos de la hecatombe

Lo más interesante del museo no son estas impresionantes esculturas romanas. Que aún siendo magnificas tenemos ejemplares parecidos en otros museos italianos, sino las salas que dedican a los restos arqueológicos encontrados en Pompeya y Herculano.

Mosaicos, esculturas y lo más interesante: objetos de uso cotidiano de los ciudadanos que perdieron, algunos la vida, todos sus propiedades en la terrible erupción del Vesubio.

Hay mesas y sillas, pero también peines, cazuelas, copas e incluso trigo o alguna hogaza fosilizada por el tiempo. También se puede ver la estructura de una cama y los restos de varios libros (rollos de papiro) o incluso braseros.

También hay expuestos los frescos que adornaban las paredes de las villas, conservados en increíble buen estado y algunos de los mosaicos, es decir, los lujosos suelos de las casas. 
Uno de los más importantes es el que representa la victoria de Alejandro Magno contra el rey persa Darío. 
Es tan bonito que resulta difícil imaginar que alguien lo escogiera como suelo de su salón. Es como si hoy alguien pusiera en su casa la batalla de Napoleón en Waterloo.

Pero los gustos de esa época son muy diferentes de los nuestros como lo demuestran las piezas que han recogido en el gabinete secreto.
Si antes de ir al museo habéis visitado Pompeya o Herculano, os habrá llamado la atención los lupanares (Prostíbulos) que había. Más chocante resulta ver la cantidad de símbolos fálicos que ponían por todas partes, en teoría para conjurar la potencia viril que era, sin duda, la base de la cultura romana. A esto se añade una buena cantidad de frescos de carácter erótico bastante explícito.

Horario

El museo está abierto todos los días de 09:00 hasta las 19:30.
El día de descanso semanal es el martes y tampoco está abierto el 1 de enero, 1 de mayo y 25 de diciembre.
La entrada cuesta 12 €